Una planta FV puede estar generando bajo lo esperado y el SCADA no marcar una sola alarma. Las anomalías térmicas — celdas fracturadas, diodos de bypass activados, conexiones flojas, strings caídos — no apagan la planta, la van degradando. El operador ve menos kWh inyectados pero los equipos "están prendidos". Esa pérdida silenciosa se ve desde el aire con cámara radiométrica. Y solo desde el aire, en cuanto la planta pasa de unas pocas hectáreas.
La termografía aérea ya es parte del plan de mantenimiento habitual en plantas FV de mediana escala. El problema es otro: entre contratar el servicio y recibir un informe que sirva hay una brecha técnica que conviene tener clara antes de firmar la cotización.
Tipos de falla que detecta una inspección termográfica
Cada falla deja su propia firma térmica. Las que más aparecen en plantas FV:
- Hot-spots: celdas sobrecalentadas por sombreado parcial persistente, fractura del wafer o contaminación. ΔT típica: +10 a +30 °C respecto al módulo sano vecino.
- Diodos de bypass activados: hay un string del módulo en cortocircuito. La sub-cadena aparece uniformemente más caliente, +8 a +15 °C. Es de los hallazgos más frecuentes y de mayor impacto en generación.
- Conexiones flojas en cajas de string: resistencia de contacto alta que disipa calor. Se ve en las cajas DC, no en los módulos.
- Strings desconectados: zonas frías bajo 32 °C mientras el resto del campo va entre 45 y 55 °C. El módulo no genera, no se calienta. Lo más probable: fusible quemado o conector suelto.
- PID (Potential Induced Degradation): degradación progresiva en filas completas, típicamente en los módulos más cercanos al negativo del string. Patrón térmico característico, asimétrico dentro de la fila.
Qué exigir al proveedor
Esta es la lista corta que separa un informe defendible de un PDF decorativo. Si falta algo de acá, el dato no aguanta una auditoría O&M ni un reclamo de garantía.
- AOC DGAC vigente. Obligatorio para vuelos comerciales con dron en Chile. Sin AOC el vuelo es ilegal y deja a la planta expuesta ante una fiscalización.
- Cámara radiométrica, no térmica simple. La diferencia no es menor: la radiométrica guarda el valor de temperatura por píxel, permite ajustar emisividad y calcular ΔT en post-proceso. La térmica simple es solo un mapa de colores.
- Resolución mínima 640×512 px térmico. Con 320×240 a altura de vuelo razonable no se distinguen celdas individuales. FLIR Vue, Zenmuse H20T o Matrice 4TD/30T cumplen.
- Referencia IEC TS 62446-3:2017 para clasificar severidad. Es la norma de facto en fotovoltaica y tiene que aparecer citada en el informe.
- Entregables mínimos: ortomosaico térmico georreferenciado, planimetría con anomalías ubicadas a nivel de módulo, ficha individual por hallazgo (imagen térmica + RGB + coordenadas + ΔT + severidad), KMZ para Google Earth y base UTM en CSV/SHP.
- Reporte de condiciones de vuelo: irradiación mínima 600 W/m² medida en el plano del módulo, temperatura ambiente, viento, hora local. Sin esto, el informe no es auditable.
Si en la cotización no aparece AOC DGAC, no especifican el modelo de cámara ni la resolución térmica, y no se comprometen a reportar las condiciones meteorológicas del vuelo, prepárate: lo más probable es que termines con un PDF de imágenes bonitas que no sirve ni para reclamar garantía ni para una auditoría O&M en serio.
Cuándo NO conviene
No toda planta justifica termografía aérea. Hay dos casos donde meter el dron es sobre-ingeniería:
- Plantas bajo 500 kWp. Residencial, comercial pequeño, autoconsumo industrial chico: una cámara portátil radiométrica (FLIR One, serie E) en manos del técnico de mantención cubre la planta en pocas horas y entrega el mismo dato útil. El dron no se paga.
- Cuando la irradiación no llega al mínimo. Nublado, mañana temprano, tarde sin sol directo: los módulos no cargan lo suficiente y las anomalías no se manifiestan en la imagen térmica. Volar igual es perder el día — el informe va a saltarse hallazgos que sí existen.
Frecuencia recomendada
- PMGD bajo PPA: inspección anual dentro del plan O&M, agendada en temporada de alta irradiación. En Chile central, de noviembre a marzo. En zona norte, todo el año.
- Plantas con caídas de generación: cuando el SCADA muestra desviaciones contra la curva esperada y el equipo de operación no encuentra causa eléctrica obvia, ahí entra la termografía.
- Plantas nuevas: una termografía a la puesta en marcha sirve como línea base auditable. Después permite separar defectos de fábrica (que cubre el fabricante) de degradaciones operativas.
Caso real
En el servicio de Termografía con Drones de iGEODAT inspeccionamos plantas PMGD de la zona central con DJI Matrice 4TD y cámara FLIR radiométrica 640×512. Entregable estándar: ortomosaico térmico georreferenciado, ficha individual por anomalía clasificada según IEC 62446-3, KMZ para Google Earth y base UTM lista para integrar al CMMS del operador. El vuelo se programa solo si el pronóstico de irradiación supera los 600 W/m² que pide la norma IEC TS 62446-3, y el reporte deja constancia de las condiciones reales medidas en terreno. Sin esos números, no volamos.